viernes, 7 de enero de 2011

A manera de prólogo

Estimado lector,

Un autor, amigo mío, cuyo nombre no estoy autorizado a revelar, me ha pedido que transcriba y regale a la humanidad (ese porcentaje con acceso a internet) una parte de su vida, la cual me fue confiada a lo largo de diversas charlas.

Ofrezco a ustedes una disculpa si no logré registrar fielmente las palabras que este singular personaje pronunció en cada ocasión que tuve la oportunidad de escucharle, pero la oscuridad de su habitación y la escaza inteligibilidad con la que hablaba me impidieron capturar textulamente sus historias.

Así, ante la poca legibilidad de mi escritura y el extravío involuntario de algunas de mis notas, he recurrido a mi propia imaginación para completar algunas frases y reconstruir estas historias con el único propósito de que ustedes puedan comprenderlas. Hecho lo anterior, no he podido evitar que este "Libro de los intentos" sea, al mismo tiempo, un lugar para la memoria y para el olvido.

Hoy mi amigo se encuentra en una fase avanzada de Alzheimer y contar una parte de su vida fue una forma de asirse a su vida y a su historia.

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